La UAM participa en la restauración del bisonte en Sonora tras siglos de ausencia
Nacen diez crías de bisonte en la reserva Cuenca Los Ojos, impulsando la recuperación ecológica y cultural en el norte de México
Después de más de 200 años de ausencia, el bisonte americano vuelve a Sonora con el nacimiento de diez crías en la reserva Cuenca Los Ojos, cerca de la frontera con Estados Unidos. Este logro, ocurrido en 2026, forma parte de un ambicioso proyecto de restauración ecológica en el que participa activamente la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), a través de su Unidad Lerma. La iniciativa busca recuperar el papel ecológico y cultural del bisonte en la región.
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La historia y relevancia del bisonte en el norte de México
El bisonte fue una especie nativa fundamental para el ecosistema y las comunidades originarias del norte mexicano, como los habitantes de Paquimé, quienes durante 700 años se beneficiaron de este mamífero para su alimentación, vestimenta y materiales para vivienda. Sin embargo, un exterminio masivo durante el siglo XIX, motivado tanto por presiones para desplazar a grupos indígenas como por la demanda industrial europea de pieles, llevó a su desaparición en la zona.
El doctor Rurik Hermann List Sánchez, investigador del Departamento de Ciencias Ambientales de la UAM Lerma, explicó que, tras identificar ejemplares cercanos a la frontera a finales de los años 90, se inició un trabajo colaborativo internacional para su recuperación. En 2009, 23 bisontes fueron donados desde el Parque Nacional Wind Cave, en Estados Unidos, y trasladados al Rancho El Uno, en Chihuahua, formando la primera manada reproductiva en México.
Desde entonces, la población ha crecido a aproximadamente 650 ejemplares distribuidos en varias reservas ecológicas, incluyendo Cuenca Los Ojos en Sonora y Maderas del Carmen en Coahuila.
Impacto ecológico y cultural de la restauración del bisonte
Función ecológica clave
El bisonte es conocido como un “ingeniero de ecosistemas”. Sus heces fertilizan el suelo y son utilizadas por escarabajos peloteros para reproducirse, lo que contribuye a la reducción de carbono en la atmósfera. Sus actividades, como revolcarse para crear depresiones que acumulan agua, favorecen la reproducción de plantas e invertebrados. Además, mantienen los pastizales abiertos, ecosistemas que son el tercer almacén de carbono terrestre más grande del planeta, vital en la lucha contra el cambio climático.
Reconexión cultural con los pueblos originarios
El proyecto también incluye un componente cultural importante. El grupo Ndé, conocido como apaches, participa en ceremonias tradicionales de traslado y recepción de los bisontes, recuperando así un vínculo identitario que se había perdido con la desaparición de esta especie.
El doctor List Sánchez subraya que la labor no sólo implica la biología del bisonte, sino también la restauración de las tradiciones y estilos de vida ligados a esta especie. A pesar de los avances, aún quedan retos como garantizar espacios adecuados para las manadas y establecer mecanismos de manejo sustentable. Además, se trabaja en el cambio de la categoría del bisonte de “peligro de extinción” a “protección especial” para mejorar su conservación.
El regreso del bisonte a Sonora representa un hito en la conservación ambiental y cultural de México. Este esfuerzo conjunto entre la UAM, comunidades indígenas y organismos nacionales e internacionales refleja la importancia de la restauración ecológica como herramienta para enfrentar desafíos ambientales y preservar el patrimonio natural y cultural del país.
Para más información sobre proyectos de conservación en México, visite la página oficial de la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (CONANP).
Fuente de la imagen: https://boletines.uam.mx/archivos/la-uam-participa-en-restauracion-del-bisonte-en-sonora-tras-siglos-de-ausencia-numero367/



